Casa del Boquetillo · Cartagena de Indias
342 m² · 3 suites · Terraza privada de 150 m² · Piscina privada
342 m² en el corazón de la Ciudad Amurallada — con techos de 4 metros, una terraza privada de 150 m², piscina propia y tres siglos de historia detrás de cada muro. Un apartamento que no compite con nada en Cartagena porque, sencillamente, no hay nada comparable.
Para quien entiende que el verdadero lujo no se anuncia. Se habita.

No existe un apartamento igual en Cartagena. Ni dentro de las murallas, ni fuera de ellas.
Los techos de cuatro metros no se construyen así hoy. El ladrillo que ves en cada columna lleva más de doscientos años en pie. La madera, la piedra, la luz que entra natural por las ventanas coloniales — son detalles que no se encargan, se heredan.
Tres suites amplias. Una cocina integrada de alta gama. Y la certeza de estar en un lugar que el tiempo, lejos de deteriorar, ha ido perfeccionando.




Los espacios sociales se despliegan en un solo plano abierto: sala, comedor y cocina integrados bajo techos de cuatro metros, enmarcados por columnas de ladrillo que llevan siglos en pie. No hay frialdad aquí — la madera, la piedra y la luz natural crean una atmósfera que los materiales modernos no logran imitar.
Tres suites amplias con baño privado. El equilibrio perfecto entre apertura y refugio.
Después de recorrer los interiores, abres las puertas y el apartamento se multiplica.
150 m² de terraza privada se abren ante ti — con piscina de 12 × 5 metros, rodeada de la arquitectura colonial que hace de Cartagena una ciudad única en el mundo. Afuera, el cielo del Caribe. Adentro, todo lo que acabas de ver.
Para los momentos que no se planean. Para las noches que se recuerdan.



Cuando caminas por sus corredores, algo cambia. El tiempo se ralentiza. El ruido de la ciudad desaparece. Y lo que queda es la presencia silenciosa de un edificio que ha visto pasar trescientos años sin perder el carácter.
Restaurado en 2008 por el arquitecto Álvaro Barrera, Casa del Boquetillo preservó sus arcos originales, su capilla, sus patios — y los completó con el confort que exige la vida contemporánea. Solo diecinueve residencias. Una comunidad permanente. Sin el ruido de los hoteles ni la rotación de los turistas.
Un lugar que no se elige por conveniencia. Se elige porque, una vez que lo conoces, no puedes imaginarte en otro.









Piscina infinita
vista al Caribe
Jacuzzi · Sauna
Hammam · Spa
Gimnasio
Sala de masajes
Seguridad 24h
2 estacionamientos
"El condominio no es un hotel. Es una comunidad de residentes permanentes — exactamente lo que lo hace tan valioso."